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“Magia, eso fue lo que sentí al ver como las maltas, el lúpulo y la levadura se convertían en una bebida digna de dioses”. Era el año 93 en Gainesville, Florida durante un curso de cerveza mientras estudiaba “Food Science and Engeniering”. Ver esas barricas fermentando cerveza, inspiraron un sueño: “producir cervezas de categoría mundial en Colombia”.
Al igual que un chef, el maestro cervecero hace sus preparaciones siguiendo una receta o siguiendo su propia sazón. Cocinar con su propia sazón es un arte, cocinar siguiendo una receta es una ciencia. Las pautas de los diferentes tipos de cerveza son un legado antiquísimo, creado con mucho arte y con mucha sazón. Pero al obtener el resultado de ese arte, entra la ciencia para garantizar que siempre quede exacta. Para eso se necesita medir, calibrar y contar con excelentes equipos. Eso lo aprendí del Dr. Lewis en la Universidad de California en Davis cuando me hice Maestro Cervecero en 1996.
Luego, trabajando con mi gran maestro y jefe Richard Ellis en SUDWERK, cervecería en Davis, California en 1997, aprendí que ser Cervecero implica madrugar, usar botas, ropas mojadas, sentir frío y cansancio, y que al final ese premio único, esa deliciosa cerveza, debe compartirse y entregarse siempre igual. Es un reto diario el que todo te salga perfecto, mezclas las maltas, maceras, filtras, cuando adicionas los lúpulos, y sigues con tu olfato los deliciosos olores y colores de la cocción. Como en un ritual llevas paso a paso todas las mediciones y ves esos indicadores que te hacen esperar lo mejor de tu trabajo. Ser maestro cervecero es vigilar fuerzas de la naturaleza como agua, fuego, aire, ser capacitado de la física y la química y orquestarlo todo para obtener lo mejor posible.
La paciencia, al igual que los ingredientes, el proceso, los equipos, las personas, son fundamentales en la cerveza y la nuestra no fue la excepción. Luego de 16 años de maduración, abrimos las puertas de nuestra cervecería, INDUCERV y con ella nuestra primera cerveza, SAN TOMÁS, donde podrán disfrutar de años de perseverancia, de aventura, de lucha con los elementos, de pasión, de alegría, de batallas, de esfuerzo, de trabajo, de experiencia, de la paciencia de mi esposa, del amor de mi familia, del apoyo de mis amigos, de la convicción de los colaboradores y de la dedicación de otros maestros cerveceros que se unieron a este sueño, hoy hecho cerveza.
Magia, arte, ciencia, trabajo, perseverancia, aroma, sabor, alegría, profesionalismo, agradecimiento y pasión por lo que se hace es lo que queremos decir con Espíritu Cervecero.
Sabemos que al beber una de nuestras cervezas toda esta espera será premiada.
Gracias amigos, buen provecho y salud.
Juan Camilo Salazar
Gerente General
Maestro Cervecero
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